Y tras entrenar, ¿ducha fría o ducha caliente?

Por carreraspopulares.com

El entrenamiento termina. Lo has dado todo y el cansancio se nota en el cuerpo. Tienes ganas de esa ducha reconfortante y placentera, pero, ¿cómo conseguimos el mejor efecto en nuestros músculos?¿como consigues reconfortarte más, con agua fría o con agua caliente?

Bueno, pues como casi todo en este mundo, depende. En general, el agua fría vendrá bien, y una ducha de agua muy caliente tras un ejercicio intenso puede tener alguna contraindicación, pero tampoco se trata de sufrir si ya has entrenado duro. Te explicamos las ventajas e inconvenientes según la temperatura del agua:

Agua fría:

En primer lugar, el frío es un buen elemento antiinflamatorio que actuará en nuestros músculos tras una sesión de running. Punto a favor. Pero hay más: El agua fría activa la circulación de la sangre. Cuando el cuerpo pierde temperatura busca mecanismos para calentarse. Lo primero que hace es acelerar las pulsaciones y la respiración -seguro que lo has notado alguna vez-, aumentando así la circulación sanguínea y el retorno venoso. Esto hace que se eliminen toxinas de la sangre.

Pero además, nuestro sistema linfático se estimula, se consumen más calorías -ya que nuestro cuerpo se pone a trabajar para recuperar la temperatura normal- e incluso nos espabila y aumenta nuestra tolerancia al estrés. No es un efecto inmediato, sino que nuestro cuerpo se va acostumbrando a situaciones hostiles.

Vayamos ahora con el agua caliente:

En general, nos relajará más y nos hará sentir bien, pero cuidado. Por una parte, un exceso de calor en la ducha puede que nos baje algo la tensión. Se trata de un elemento vasodilatador, con lo que hace fluir la sangre y calor a la dermis, pero no es tan eficiente limpiando esas toxinas de las que hablábamos anteriormente. Una ducha muy caliente tras un esfuerzo muy intenso no es del todo aconsejable

Y, ¿qué conclusión sacamos? Pues, en un mundo ideal, deberías ducharte con agua templada y activar un buen chorro el agua fría en las extremidades de manera intermitente, porque le vendrá bien a tus músculos. Es lo que se llama ducha escocesa .

Pero debes tener en cuenta determinadas situaciones. Por ejemplo si es de noche o es por la mañana -por si buscas más relax o espabilarte-, la época del año y la temperatura o el tipo de entrenamiento que has hecho. Estamos seguros de que, tras un entrenamiento de esos en los que te comes los kilómetros, serías capaz de cualquier cosa, pero...¡hazlo siempre con cabeza!


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