¿Malos hábitos al entrenar? ¡Superalos!

Por carreraspopulares.com

Como si de los pecados capitales se tratara, todos los runners debemos hacer frente a ciertos malos hábitos que nos atacan a la hora de completar nuestro plan de entrenamiento. ¿Estás preparando alguna prueba importante o haciendo un entrenamiento para mejorar tus tiempos? Seguro que tienes días que las cosas no salen como debes o que te saltas algún entrenamiento. No pasa nada, un plan de entrenamiento es, nunca mejor dicho, una carrera de fondo. Los resultados hay que medirlos de forma global, no día a día.

Error número 1: planificar mal el objetivo

Uno de los más básicos, que se puede traducir en frustración o desmotivación, es que nos fijemos un objetivo que no nos corresponde o para el que todavía es demasiado pronto. Un ejemplo extremo: hay quien quiere pasar de correr 10k al maratón en pocos meses. Cada objetivo que nos ponemos debe suponer un reto y exigirnos un esfuerzo, pero nunca hacernos dar un salto al vacío. Ponte los objetivos uno detrás del otro, no quieras subir los escalones demasiado rápido o descubrirás que es muy difícil cumplirlos, lo que te puede llevar a la desesperación o a algo peor, como una lesión importante.

Error número 2: seguir el plan equivocado

Una vez que hemos decidido el objetivo, hay que tener un plan para entrenar. Lo ideal es que el plan sea lo más personalizado posible, preferiblemente por un entrenador que nos conozca y sepa qué tipo de preparación será la más adecuada para nosotros. Como no siempre podemos o nos apetece tener un entrenador para esto, siempre se pueden encontrar planes a través de amigos o revistas especializadas. No quiere decir que por no ser personalizado sea malo. Pero sí será más difícil que se adapte a nuestra evolución como corredores. No necesita la misma carga de kilómetros o ritmos un corredor que está empezando que uno que ya tiene una regularidad corriendo.

Error número 3: querer seguir el plan a rajatabla

Los planes de entrenamiento no son matemáticas. Se establece en función de unas condiciones ideales que no siempre se cumplen, como son que todos los días tenemos la misma energía o tiempo para entrenar. Hay veces que no se puede completar o hacer una sesión. En esos casos, es mejor dejarlo pues nos puede afectar mentalmente o causarnos un estrés que no necesitamos.

Error número 4: modificar el calendario

Lo que sí tienen todos los planes, bien sean genéricos o puestos a medida por un entrenador, es que equilibran muy bien las cargas e intensidades de cada sesión para asegurar la recuperación entre cada una de ellas. Si hay días que no puedes entrenar o que no puedes seguirlo no improvises cambiando cosas de día, porque puedes acabar juntando sesiones de intensidad que requieren un descanso entre ellas. Según los entrenadores, es mejor dejar pasar ese día y darlo como perdido que intentar reconfigurar para llegar al total de kilómetros semanales.

Error número 5: no escuchar al cuerpo

Durante los meses que dura un entrenamiento habrá de todo: días que te encuentres más fuerte de lo que pensabas o días en los que entrenamientos más sencillos no te salgan. Pero si los días malos comienzan a ser habituales, hay que escuchar al cuerpo, por si necesitamos algún ajuste, de alimentación o incluso de pasar por el fisio. Es importante no dejar que las cosas se arreglen por sí solas, porque puede que haya algo más que resolver.

Y lo más importante... entender que el objetivo que tenemos es importante, pero que no debemos obsesionarnos si las cosas no salen como queremos. Antes de la carrera, plantéate cómo ha sido tu entrenamiento, y sé realista a la hora de atacar o no el objetivo. ¡Mucha suerte con tu reto!


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